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La sombra del mandato


Luego de la noche en que la conocí sucedió una secuencia de correos en ida y vuelta que están entre los más dulces que he compartido y que aún conservo como tesoro. Es necesario aclarar que algunos años atrás, no existía el facebook, ni el whatsapp, la moda era comunicarse por mail. 

Esa noche el lugar estaba repleto de gente joven. Yo, con cincuenta y dos años, me sentía desubicado y con el eco de un ánimo espantoso. En un momento determinado cuando ya pensaba en retirarme, aparece una chica que me dice:
-¿Te molestaría charlar con alguien joven?
Ante lo inesperado tuve que esforzarme para controlar mi temblor.
-Al contrario, casi que ya me iba porque no me sentía cómodo -respondí-, ¿porqué conmigo? acá la mayoría es gente de tu edad.
-Sí, pero los de mi edad me aburren, prefiero hacerlo con alguien mayor.
Leticia, tal su nombre, no era una persona de burlarse de los demás, puedo decirlo ahora habiéndola conocido bastante bien; pero confieso que al principio evalué esa posibilidad.
Grata charla, claras palabras despabilando futuros, intercambio de mails y fin de la velada.

Me desperté a la hora de los ojos tuyos, amanecido en el recuerdo de tu rostro, abierto como el mar.
Todo ocurre en el pasado, digo "ahora" y ya pasó. Le sonrío a las formas que me envuelven desde anoche y veo un gorrión al tiempo que percibo una brisa que roza mi mejilla, como mensaje que llega por el sudeste de la piel.
Pero esta mañana transcurre intensa, plena y luminosa como el vientre tuyo que no conozco pero intuyo. Tu tiempo es el mío, fusionados... ¿sentiste al nacer que había un hombre esperándote? Porque me buscaste sabiendo lo que querías y lo que no.
Si solo fue casualidad, yo me hago cargo de lo que siento, vos viví tu vida en libertad.
Dejo beso como luna que se mete en el patio de tus cosas.

-Mail súper dulce, pero atrevido-, me dijo al siguiente encuentro.
Ella era dueña de una ternura que me obligaba al cuidado máximo de cómo expresarme para llegar a su sensibilidad. Y para nada provocadora, su acercamiento había sido natural, casi infantil.
Tenía veintiocho años. Estatura media, pelo con ondas y amarronado brillante, sonrisa de conejito, ojos marrones y un cuerpo perfecto, de esos que cualquier ropa le queda bien.
En un relato prolijo y detallado como el que creo estar logrando, todo parece redondo y mágico, casi de novela. Pero no fue así.
Durante el corto tiempo de la relación hubo desencuentros poco entendibles, malos humores, dudas, replanteos, abandonos espontáneos de la cita. No era difícil imaginar que había otro hombre; nada que ver, ella era honesta al extremo; lentamente la realidad me fue llevando al núcleo del problema: sus padres.

Veo por la ventana unos apenas tímidos rayos de sol, el cielo está tapado de nubes, va quedando atrás el verano. Algo murmuran las hojas y me dicen que el otoño comenzará pronto a pintarlas de ocres y amarillos.
Luego el invierno ¿vendrá con abrazos? Un día me dijiste que te saqué del encierro, esa vocación de Cyrano que tengo, espero no sea otro el que consiga el beso de la gloria...
Me he convertido en esa enredadera que no se despegará de tu muro. Aquí me quedo, junto al balcón de tu escote, a la espera de trepar hasta tus poros y brotar regado por tu aliento.
 
En la sucesión de días Leticia consiguió modificar el mal ánimo que yo arrastraba, realmente su transparencia como mujer y su cuerpo dibujado no tuvieron mucho trabajo para lograrlo.
Pero nos ayudamos mutuamente ya que vivía en un entorno opresivo, su alma estaba realmente atormentada. Creo que supe extraer de ella valores que empujaban por salir y no salían del todo -ni hablar de lo que significó para mí, pero que me necesitara de igual manera emparejaba la relación-. Su naturalidad, esa manera tan espontánea de expresarse y de asegurarme que estaba muy cómoda conmigo como hombre maduro, me obligaba aún más a ser mejor con ella.
En una oportunidad, en referencia a mis prosas -fue ella la receptora de "Poblame"-, dijo sentirse muy atraída y que esa atracción hizo que me observara minuciosamente como hombre. Con cierto rubor, levantó la mirada y dijo:
-Siento que me pasan cosas con vos.

Mientras escribo este mail, una brisa casi viento se transforma en voz natural al toparse con los árboles. No puedo evitar que mi pensamiento se vaya tras aquel pájaro, se suba a su vuelo y te busque entre la gente.
He descubierto en tu sonrisa un motivo para mis ganas. Y la luna sabe que algún día iluminará dos seres unidos en círculo celeste como la historia manda, como obliga la sangre escrita de los poetas de antaño.
Estoy empezando a quererte.
Besito glotón, como pidiendo no se te olvide que necesito tu dulzura.

Leticia era un fruto de cáscara dura e interior blando. Por fuera una profesora formal y rígida, distante de sus alumnos y preocupada al extremo por realizar de la mejor manera su profesión. Pero con un interior jugoso que estaba despertando a los juegos más sensuales.
Debe haber algo en mi naturaleza masculina que no atrae mucho a las mujeres experimentadas, más bien imanta a aquellas con poca experiencia amatoria. Confieso que me atraen y podría suponerse que las busco, pero ocurre que en la mayoría de los casos han sido ellas las que se me acercaron. Lo concreto es que Leticia no tardó en romper la cáscara para mostrar su interior, es más, lo necesitaba claramente. Y así sobrevino una corta época de momentos dulces; muy dulces y eróticos.
Sin embargo, no tardó en cruzar por su mente la sombra del mandato paterno; ella no debía gozar, tenía que rendir atención eterna a sus padres. Y en una noche irracional experimenté personalmente su desolación; y todo lo vivido se esfumó.

Intuyo en las pequeñas ondulaciones del agua un deseo de alcanzar a quien se le arrima; tal vez es sólo mi imaginación convertida en este río. Seguramente son tus pies los que caminan por la orilla de mis sueños dejando huellas inevitables… y siendo agua me estiro para besarlos.
Miro hacia el este, viento del sur. Pero mis pensamientos se posan en otro punto cardinal de los barrios, allí donde los atardeceres caen en cascada por tu pelo, y donde el volcán de tu boca estalla mis tristezas.
Gracias por mostrarme la rosa de los vientos.
Va beso, antes de volverte a ver (con la esperanza de que no sea la última vez).

¿Qué más contar si el final fue tan abrupto como incoherente?
Alcanza con decir que triunfó sobre su espíritu el paquete de mensajes que habían instalado en su mente, no tenía derecho a la felicidad fuera de su hogar. Sus encuentros conmigo fueron clandestinos, pude ver desde un comienzo la angustia que cargaba, pero creí inocentemente que lo construido alcanzaba para liberarla de toda esa basura mental que le habían metido. No alcanzó.
Dos años después la casualidad hizo que se comunicara conmigo una conocida en común, le pregunté por ella: lo que me contó fue dramático, estaba más hundida que nunca en su angustia, totalmente absorbida como persona.
Decidí escribirle, lo hice, me respondió… ya no era la misma, le habían anulado su esencia de mujer. Sólo pudo decirme en relación a lo nuestro “siempre rezo por vos”…
¡Pensar que fui testigo de lo bella que era desde su sensibilidad femenina cuando daba rienda suelta al erotismo! Creí que en su relación conmigo había despertado como mujer para siempre, me equivoqué, hay fuerzas más poderosas que el amor.
Su punto más alto en lo sensual se dio una noche en la que le hice escuchar un tema muy caliente. A poco de sonar se levantó, quebró la cintura, me miró fijo y deslizando con elegancia sus manos por esas líneas carnales que la naturaleza le había dibujado me dijo:
-¡Esto me va!
Cada tanto pongo ese tema y derramo alguna lágrima invisible, por lo que ya no viviríamos.

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25 comentarios:

  1. Muy bonita historia la que nos cuentas , tal vez ella no supo desprenderse de las ataduras de su familia , para ella tuvo que ser difícil como bien dices no siempre el Amor vence aún siendo grande ..hay situaciones que no se sabe pq la mente no deja expandirse y nos aparta del amor metiéndonos en un circulo sin salida .
    Me gusto ..un saludo y feliz noche.

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    1. Muy buen comentario Campirela. Ha sido acertado por completo, así como lo viste, fue.
      Saludos para vos.

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  2. Como siempre me atrapas en tus historias, por lo hermosas que son y por lo maravillosamente bien que las narras. Se que me repito, pero es que es así. Leerte es vivir tus palabras.
    Siento que ella no pudiese encontrar la forma de enfrentar ese dolor que tenía y dejar la clandestinidad a un lado, así como la autoridad de sus padres, pues si bien con esa edad se es joven, ya también se es mayor para tomar muchas decisiones.
    Pero la comprendo. La comprendo muy bien porque yo misma me veo a veces envuelta por el abrazo de mis padres y dañarles de alguna forma me partiría por la mitad.
    A mis hijos si los veo con libertad, y si algunos de ellos se enamora de una persona más mayor o más joven, no te digo que no me plantee muchas historias al principio, pero... lo que quiero es que sean felices, sin más, que la vida pasa muy rápido.
    Un beso amigo Navegante, y por cierto, cuando me visites verás que te he nominado como blog que me encanta. Tranquilo. Es la primera vez que participo en algo así y porque me han nominado, pero yo soy de las que cuando nomino como éste caso, es porque adoro tus palabras y tu blog, pero para nada te comprometo a que tengas que continuar la cadena y hacer algo en relación a ella. Solo quería que mis amigos visitasen tu mundo.
    ¡Besos!

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    1. Amiga, el caso de ella era (y lo es por lo que me contaron) mucho más grave. Vos tuviste hijos y haces una vida normal, ella no.
      Los padres siempre nos planteamos cosas cuando conocemos a las parejas de nuestros hijos, también es normal.
      Gracias por esa nominación, no tengo idea de que se trata, te confieso que suelo ir por el costado de esas cosas, pero quedo muy agradecido.
      Besos, muchos.

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  3. Una bonita historia, pero lo más bonito es la forma tan hermosa de expresarla.
    Me han parecido preciosos los mails, una prosa poética magnifica.
    Esta frase entre otras, me ha parecido divina: "Me desperté a la hora de los ojos tuyos, amanecido en el recuerdo de tu rostro, abierto como el mar".
    Un placer leer palabras tan bellas.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Elda, muy amables tus conceptos, como siempre.
      Abrazo para vos.

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  4. És una historia tremenda, al menos para ella que debe haber quedado sola y seca a pesar de ser, como vos decís, una fruto tentador.
    Hay padres que anulaban la vida de sus hijas y eran tan egoístas que les daban libertad a los hijos varones, pero a la hija mujer,NO. Menos mal que la juventud actual, equivocada o no, es diferente. Muy buen texto Navegante.

    mariarosa

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    1. Maria Rosa, es que no existe la educación perfecta, siempre habrá errores, conozco casos de castración sobre varones también. Y el tiempo dirá si la rebeldía de los jóvenes es la correcta, sus padres también fueron rebeldes.
      En fin, es la vida, gracias por pasar.

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  5. "¿sentiste al nacer que había un hombre esperándote?" Tengo el vello de punta.

    La historia es tan fugaz, como caprichosa. Tan bonita como triste. La entiendo desde el otro punto de vista, por increíble que parezca esta coincidencia.

    Ojalá y algún día logre Leticia romper esos hilos invisibles que estorban en este desarrollo de la feminidad libre.

    Imagino que ha de ser duro creer que eres parte de esa salvación invisible, y luego de repente, que la otra parte vuelva a su antiguo camino. Un camino que se convierte tristemente en laberinto y en el cual ella se pierde más y más...

    Te mando un abrazo fuerte.

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    1. Amiga, tu comentario ha sido tan preciso que me sacudió todo. Sobre todo por el hecho de que así me sentí en ese momento, como formar parte de su salvación (sin buscarlo) pero que no haya servido por volver a lo mismo. Perfecto, tal cual.
      Agradezco enormemente este comentario tuyo y retribuyo el abrazo.
      Y un beso.

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  6. La historia es muy potente, y creo que de alguna forma ella por su propia historia de mandatos familiares o históricos en su Clan familiar, no pudo romper, quizás su juventud no le permitió plantar cara y romper con todo. Son situaciones que no pueden ser juzgadas de ninguna manera.
    Me identifico mucho con ella en relación a su incapacidad de quebrar y cambiar la ruta de su vida, construyendo una historia con vos,durara lo que durara. (o con otro,lo importante era que pudiera salir de ese cascarón).
    Hermosa historia, y muy bien narrada.
    (aprovecho para agradecer tu comentario!)

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    1. lunaroja, es muy bueno tu análisis y se agradecen los elogios.
      Saludos.

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  7. Que decirte, la historia es una brisa cálida que se expande a medida que vamos leyéndola en tu prosa, en toda tu narrativa hay poesía, hay un poeta que llora y ríe con sus pasiones y aventuras, todas ricas, todas espontaneas, quizás ella no pudo hacer aquello que quería, pero no dudo que te amo, hay cosas que nunca podremos saber, lo único bueno es haberla conocido, y sentir ese dulce calor de lo vivido, ese néctar sabroso de estar vivo, como siempre felicitaciones Navegante.
    Abrazo

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    1. Amiga María del Rosario, los elogios se agradecen, y al final de tu comentario encuentro las palabras justas, el calor de lo vivido y sentirse vivo es lo que vale.
      Siempre grata tu visita, besos.

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  8. Algunas pasajeras de nuestras vidas, hermano, dejan una huella imborrable y si además las adornan la belleza y la juventud, el tema casi se vuelve fatal

    Paz&Salud

    Isaac

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    1. Isaac, el toque masculino de tus comentarios es siempre imprescindible, en este caso dejaste en palabras una pequeña joya.
      Gracias y abrazo.

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  9. Una bella historia de amor, me encantaron las notas que acompañan el relato, eres una persona muy sensible, seguramente podía ser una gran experiencia, un amor entrañable que siempre guardaras en el recuerdo,... pero lo breve siempre nos deja una sensación de pedir mas....

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    1. Asi es Janeth, aunque tal vez no tanto por lo breve, sino por lo interrumpido.
      Gracias por venir.

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  10. Una bonita historia, pero qué difícil es el amor...

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    1. Ni hablar Tracy, nada más dificil creo yo...

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  11. Siempre son bellas las historias de amor.

    Aun cuando a veces conlleven sufrimiento.
    Un abrazo

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    1. Así es amiga Amalia, una rareza esto de la belleza en donde hay algo de sufrimiento.
      Abrazo también.

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  12. Hola Navegante, no esta mal el sistema, estoy mal yo que equivoque. tengo tres blog; uno de cuentos que vos conoces,otro de poesía y el tercero de religión. Al estar dos email abiertos cometí el error y el de religión paso a "Cuentos y poesías"Si te interesa leer el poema, podes entrar desde mi blog a encontrar sobre la derecha los iconos de los diferentes blog, allestá; "En tu nombre" y encontras el poema. Perdón, es que soy una ardilla que hace cien cosas juntas y allí me equivoco alguna vez.

    mariarosa

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