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navegante del alma

Veredas lejanas


Al bajar del coche dirigí la vista hacia la puerta de entrada y vi que venía hacia mí -aceleradamente y con una amplia sonrisa- una chica vestida de rosa. Larga vestimenta, propia de la fiesta en cuestión, tacos bajos, graciosamente sensual en el marco de una bien delineada redondez física: un bombón rosado. Me abrazó con fuerza y mirándome a los ojos me nombró. Pero ¿quién es?, me pregunté.

Resulta que un amigo de la infancia pasó a buscarme con su coche para ir a un salón de fiestas; se había casado otro amigo y allí nos esperaba un cuarto amigo, todos conocidos de esa época infantil y pre adolescente.
Aquellos años habían sido dulces y cálidos, con juegos elementales y sol en la espalda, días lentos que derivaron lentamente en una ingenua pubertad propia de esas décadas. Éramos apenas tres amigos, luego se sumó otro y finalmente un quinto cuando ya rozábamos la adolescencia, todos viviendo dentro de una distancia de no más de cincuenta metros.
A veces veíamos a lo lejos -casi como si fuera otro barrio- un grupo de chicas, sin identificarlas, sin acercarnos. Apenas tres o cuatro de ellas se juntaban allá en otras veredas para pasear su tierna picardía compartiendo helados o chocolates. A ninguna conocí personalmente, era solo verlas de lejos y no más que eso; caras lejanas sin rostro definido.

Pero vuelvo al momento en que -perdiéndo de vista a la chica que me saludó- entramos al salón. Era casi el final de los 80s.
Con gran abrazo me recibió el recién casado, luego su hermana y mi otro amigo. Lo convencional: sentados en una misma mesa comenzamos a compartir la comida, los brindis y las risas. Poco después todo el mundo desparramado o bailando, nada novedoso. Me había quedado charlando con quien estaba a mi derecha, y percibo que alguien se sienta en la silla vacía de mi izquierda. Ella nuevamente.
-No te acordás para nada de mí ¿no? Se te nota en la cara. Soy Ana, una de aquellas chicas de tu barrio de la infancia.
Poco después de mi pubertad, una mudanza me había llevado a otro barrio, distante. Mantuve contacto con uno de mis amigos y muy de vez en cuando con los otros. Pero de aquel grupo de chicas, ni el recuerdo. No tenía la menor idea de quien era ella ni sus amigas.
Sin darme tiempo a reaccionar, luego de servir dos copas y alcanzarme una me dijo:
-Brindemos por nosotros.
Y lo selló con un beso en la mejilla.
Sin saber como reaccionar, me dí vuelta hacia mi amigo quien, con burlona sonrisa, me susurró: "esta mina hace dieciocho años que está caliente con vos".

Dos horas en la puerta de un bar. ¿Puede ser que un hombre espere tanto a una mujer sin irse luego de, como mucho, media hora? Si, acá está escribiendo eso el paciente personaje.
Al despedirnos la noche anterior, y ante la vista de todos, deslizó por uno de mis bolsillos un papel con su número telefónico. Al otro día la llamé y quedamos para esa tarde en encontramos ahí, en la puerta de ese bar al que yo adornaba como estatua desde hacía dos horas. Pero llegó.

Tapándose la cara y con sonrisa de disculpas, se acercó a saludarme. Su cuerpo al caminar era decidido, pero tenso, esta vez vestía pantalón y remera bastante ajustada. Estaba buena, robusta y bajita, pero bien formada. Entramos.
La charla fue obvia, la infancia, el barrio, los vecinos. Ella conocía y recordaba el nombre de todos nosotros. Yo el de ninguna de ellas, las de las veredas lejanas.
Sentados muy cerca el uno del otro charlamos como dos horas y el beso en los labios llegó naturalmente. Y como cada mujer es un universo aparte -por suerte- me sorprendió una vez más: mientras nos besábamos tomó mi cara y deslizó su mano con el reverso bajando por mi pecho y sin sutileza alguna se detuvo unos segundos presionando mi miembro.
-No entendí -le dije-, ¿podés repetirme el comentario?
Y lo repitió.

Recuerdo un libro de psicología o algo así en el que se aconsejaba agradecer a la persona que nos diera placer, cada vez que nos lo diera. A mi eso me parecía ridículo, pero Ana debe haber leído lo mismo por lo siguiente.
Al entrar a mi departamento nos sentamos en el sillón grande y sin mucha vuelta comenzamos a manosearnos. Decidí que era hora de empezar a dominar un poco la situación recostándola a lo largo y boca arriba. Introduje mi mano por debajo de su pantalón y empecé a frotar su clítoris. No tardó en llegar al orgasmo y, al calmarse, me miró fijamente diciéndome "gracias". Libro estúpido.

Los últimos reflejos del día se metieron por la persiana de mi cuarto. Sobre la cama dos cuerpos agitando amores, nuevos por un lado, viejos por el otro. Por encima de mí, a un aliento de distancia, desde su boca surgieron triunfales sus palabras:
-Estoy haciendo el amor con mi amor imposible.
Tal confesión no puede ser pasada por alto. ¿Cómo no recordarla por eso tan especial y único que me hizo sentir?

Casi al amanecer, sin que hayamos dormido ni un minuto, Ana incorporó su nutrido cuerpo y desnuda se puso a recorrer el cuarto mirándolo todo. Deslizaba con extrema suavidad sus pies por el piso de madera con las manos cruzadas por detrás. Cada cuadro, cada mueble, cada detalle decorativo era observado como para no olvidarlo jamás.
Nos vestimos, la acompañé. Y fin de la primera jornada amorosa.

Regresé taconeando las baldosas del estío de mi segundo barrio. Pero mi mente esa madrugada estaba más allá, en otras veredas, intentando repasar viejos rostros olvidados. Fue inútil, las caras infantiles de aquellas niñas lejanas no venían a mi. Viví un tiempo más ese amor nuevo con toques de nostalgia por lo antiguo. Y la pasión se me consumió un día como el grato café bebido en el momento justo; el amor a veces acaba.
Podría decirse que fue atrevida, o que su actitud fue procaz, pero sería un error. Llegué a conocerla lo suficiente como para otorgarle el adjetivo justo: valiente. No dejó de soñar con lo que deseó desde pequeña y cuando tuvo la oportunidad no la dejó escapar, venciendo temores.
La sensación que hoy tengo es extraña, fue un amor de barrio... y no lo supe.

No tengo ninguna relación musical con lo vivido con ella, pero el clima más parecido lo da un también antiguo tema, como si fuera cantado por esas niñas... "Mister Sandman" por The Chordettes.

 

48 comentarios:

  1. Otra bella historia de amor , como dices de barrio pero no por ello llena de aventura y un poquito de misterio ..
    Gracias por compartir tu historia con ellas nos llevas al amor de juventud , de adultos y de madurez..
    Un abrazo y feliz velada.

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    1. Buen comentario Campirela, gracias y un abrazo.

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  2. Hola navegante , muy bonita historia de amor vivida apasionadamente , un amor de juventud adolescente , esos jamás se olvidan , te deseo una feliz noche , besos de flor .

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    1. Flor, más bien sobre el final de la adolescencia.
      Besos para vos.

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  3. Ah, qué buena historia, sobre todo ese final que deja en el aire tantas cosas!
    Un abrazo!

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    1. Lunaroja, puede ser que el relato deje flotando cosas, pero en la vida real... ahí se terminó.
      Abrazo retribuído.

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  4. Mi querido argentino:

    Intimar.
    En la acepción que aquí nos importa, nuestro colega el diccionario define intimar así: introducirse en el afecto o ánimo de alguien, estrechar la amistad con él.
    En fin, allá cada cual con sus definiciones aburridas y sus necesidades fisiológicas.
    Intimar no es sino mirar a los ojos del otro con sinceridad, descartando que la hipocresía y los desengaños acumulados, el miedo que produce lo que tenemos alrededor, el vuelo frágil y azul de los sueños, las huellas dejadas en una cama, los caminos recorridos, las flores pisadas, los restos pequeños de lo que somos, la simpatía con la que nos saludan al pasar, los domingos por la tarde, los martes al desayunar, todo lo incomprensible, el final de los cuentos, el paso eficaz, paciente e incansable de ese viejo aliado al que llamamos tiempo, los libros leídos y los gestos usados, la ropa de saldo y temporada, la comida compartida, el amor a punto de salvarnos y que antes de hacerlo concluye o se marcha, las preguntas absurdas, la vida creciendo en tierra de metáforas, el duermevela en noches urbanas y maniqueas, las causas comprometidas, lo que ignoramos, nuestros primeros pasos tambaleantes ante las risas de papá y mamá, las canciones que acompañaron a una cita, acaso la primera de todas las canciones y de todas las citas, la espera de un autobús, la nostalgia sobre una almohada blanca, el sexo descubierto al salir de casa...intimar es mirar al otro con sinceridad y descartando, digo, que el dolor incrustado en el alma, que todo lo que nunca fuimos y jamás seremos, se interponga entre las miradas.
    Sí, intimar.
    Qué cosa.

    Aquel encuentro con aquella chica te hizo volver a juegos aún más elementales. Luego, cuando todo concluyó, supongo que supiste que el sol continuaba dándote en la espalda. No se mueve, el muy puñetero astro.

    Un fuerte abrazo hacia ultramar.

    Juanma.

    (por cierto, te solicité amistad en tu página de Facebook)

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    1. ¡Qué grande Juanma! (así decimos por acá cuando alguien por sus actos nos parece genial persona).
      Tus comentarios realmente ya exceden lo de un simple visitante de mi blog, llegan al grado de amistad, porque los recibo como si hablaramos con un café de por medio.
      Todo lo que decis es nutritivo, y es bello. Y está dicho desde alguien que sabe vivir y que tiene en su vida valores inalterables. Y que seguramente ha conseguido aquello que todos buscamos, la felicidad (o al menos saber lo que es, no poca cosa).
      No tengo conexión permanente, luego reviso el face y te acepto.
      Gracias mi querido español, un abrazo grande como el océano que nos une.

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  5. Cumplió con su sueño de adolescente, era una niña grande y consiguió disfrutar y hacerte disfrutar a vos.Muy buena historia Navegante.

    mariarosa

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    1. María Rosa, muy amable siempre por pasar por acá.
      Saludos.

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  6. "Y la pasión se me consumió un día como el grato café bebido en el momento justo; el amor a veces acaba.' sublime momento narrativo
    disfrutables letras. saludos

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    1. Gracias Michelle, muy grata tu visita.
      Saludos para vos.

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  7. Hola Navegante…

    Amores que no se saben, que se encuentran de paso, que de alguna forma en su ser escueto no quieren ser insignificantes y por ello dejan su rúbrica…, muy decidida en lo que quería, un sentimiento guardado por la casi niña adolescente, que la mujer hace realidad, aquí veo mucha liberación, no hay cerradura en propia cárcel…

    Me encantó volver a leerte…

    Gracias

    Besos

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    1. Antonia, gran comentario y muy acertado.
      El placer es mutuo.
      Besos retribuídos.

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  8. Valiente ella...Mujer llena de magia, regalo de la vida para ti, hermano

    Paz

    Isaac

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    1. Es cierto, un verdadero regalo. Uno toma conciencia de ciertos privilegios cuando lo dice alguien.
      Gracias por tus palabras.
      Abrazo grande.

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  9. Gracias, muy bueno su compartir.La mujer posee un silencioso lenguaje con su modo de vestir: puede hablar a los sentidos o al alma de quien la observa. un gran saludo, y gracias.

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    1. Gracias a vos Flor, por pasar y dejar tu palabra.

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  10. ¡Qué buena esta historia de amor pasional!, un deseo buscado y encontrado por ella, una mujer que sabe tomar decisiones y hacer que se cumplan, y un hombre que no dirá que no, me pareció hermosa sin complejo, con toda la juventud a pleno en busca del placer. Y esos recuerdos palpitan siempre, es todo lo que tenemos para soñar que estuvimos vivos, placer leerte Navegante, gracias por pasar por mi casita.
    Abrazo
    Abrazo

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    1. Muy lindo comentario María del Rosario, es muy buena tu visión y se agradece el análisis.
      Abrazo doble.

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  11. Un amor imposible de adolescencia, un sueño que se realiza después de muchos años.....ella aprovecho muy bien la oportunidad de realizar ese amor apasionado por la espera........Hermoso texto ...saludos

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    1. Bienvenida Sandra, bellísimo comentario.
      Saludos para vos.

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  12. Cada vereda, es un caminar diferente, pones el alma en tus palabras y en...tus veredas

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    1. Así es Nabila, gracias por tu visita y tus palabras.
      Saludos.

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  13. Yo hace muchísimo tiempo que decidí borrar de golpe todas las cosas de la infancia y la pubertad...
    quizá sea porque necesito espacio para ir asumiendo todas las responsabilidades que tengo como madre de dos adolescentes, pero decirte que nunca me ha pasado algo así, si no seguro lo recordaría.
    besos

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    1. Amiga, cada uno lo siente a su manera, yo respeto eso. Son decisiones y mientras no le hagamos daño a nadie, todo vale en las cuestiones de los sentimientos.
      Besos también.

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  14. Los amores,como los milagros se dan cuando se han de dar, no antes ni después, sino en su justo momento...

    Paz&Hermandad

    Isaac

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    1. Querido Isaac, siempre sabios tus conceptos. Es así.
      Abrazo.

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  15. Mi querido Navegante, he estado un poco ausente las últimas semanas, y al regresar, me encuentro con uno de tus maravillosos relatos. No sé si alguna vez te habré confesado que me gusta muchisimo de tí la forma en que describes los momentos, las metáforas, no, no me gusta llamarlas así, mejor las sinfonías que despierta cada una de tus frases. Desde luego, esta joven supo esperar, pero es hermoso saber que durante tanto tiempo te esperaron ¿verdad? Y coincido contigo, fue valiente.
    Muchos besos amigo :D

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  16. Pero querida Margarita, los buenos amigos blogueros nunca están ausentes del todo. Agradezco tus cálidos elogios y claro, fue hermoso saber que había sido esperado de esa manera.
    Besos para vos, muchos.

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  17. me dio gracia el [gracias, me gustó el relato,
    ella tuvo la suerte de que el tiempo no cambiara ese deseo del pasado, porque a veces, nos topamos con aquello que anhelamos y nos queremos matar jaja.
    asi que has escrito algo que sucede pocas veces, y esta bueno tenerlo como anécdota cuando se consigue

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    1. No entendí Michelle. ¿Qué cosa te dió gracia? ¿El personaje masculino? Si es así, insisto en que soy yo, todo es real. Y si te hizo sonreír lo tomo como un elogio ya que con sentido de cosa simpática lo escribí.

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  18. Que amor de barrio tan real, esos amores que dejamos en el pasado pero nunca se van del todo.
    Un abrazo, Navegante.

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    1. Gracias amiga, es así, tal cual.
      Abrazo para vos.

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  19. Mis amores de barrio se pierden en el tiempo y en la infinita tristeza

    Paz amigo lobo

    Isaac

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    1. Pero amigo, sin tristeza hay que recordar, todo lo del pasado está perdido, dejemos que viva con alegría en la mente.
      Mis amores también están perdidos en el tiempo, reflejarlos con palabras los mantiene vivos en mí.
      Abrazo.

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  20. "No dejó de soñar con lo que deseó desde pequeña y cuando tuvo la oportunidad no la dejó escapar, venciendo temores."
    Me quedo con esta frase, es muy alentadora.Es una forma de avanzar.
    Abrazos.

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    1. Interesante tu rescate Rayén. Graias por pasar por acá.
      Abrazo retribuído.

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  21. Un amor imposible, un sueño cumplido, un amor lleno de frescura con una mujer decidida por un deseo que llevaba guardado...y él y la pasión !!! genial tu relato una hisotria llena de vida y de vos a tu estilo. Me encantó, un beso grande.

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    1. Gracias Hanna, son realmente bellos tus conceptos, un lujo recibirte por acá.
      Besos, muchos.

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  22. No le quita nada porque de todas maneras fue un gran amor inolvidable, gracias por pasar.
    Abrazo

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  23. Fue imposible hasta que dejó de serlo

    Paz hermano

    Isaac

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    1. Quien sabe querido Isaac, el alma humana tiene muchos rincones inexplicables.
      Abrazo.

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  24. Hola Navegante , vengo para darte las gracias por esa pequeña aclaración , que es todo un detalle por tu parte , te deseo una feliz noche besos de flor.
    Pd , Me alegro mucho por tu vuelta ahhh y gracias por pasar por mi blog y dejarme tu comentario , que yo agradezco tanto.

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    1. Nada que agradecer Flor, los amigos virtuales hacemos esas cosas.
      Abrazo.

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  25. Muy bonita tu historia. Efectivamente ella fue valiente para vivir su sueño.

    Montón de besos.

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    1. Gracias sakkarah, como siempre muy amable lo tuyo.
      Besos para vos.

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