Este sitio contiene una serie de relatos sin orden. No es de actualidad y por eso lo anterior es tan válido como lo último. En la columna de la derecha, en la sección "Para leer" están los enlaces a cada texto. Espero les gusten, gracias.

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Con el viento en su mano


Nota:
Hace diez años, en charla de café,
le conté esta historia a un amigo poeta;
me miró fijo y me dijo "escribila".
No me decidía, pero motivado
por su comentario redacté otras.
Y así nació este blog.
Finalmente lo hice empujado por
la noticia que se incluye en el relato,
que ahora publico con algo de pudor.

Una montaña de tiempo, esa es la imagen.

La noticia me llegó desde el otro lado, lejos. Y recuperando antiguas vivencias se me delineó en la memoria la fina pero definitiva sensibilidad de su mano. Ella tuvo la capacidad de hacer visible lo invisible: extrajo de mí una fracción novedosa del amor. Entonces, desde este lado de la montaña, una clandestina quemazón irrumpió en el centro de mi cuerpo: supe de la noticia de su muerte.

Por esos días éramos sol rodando por las veredas; aves de paso por los bares. Éramos Beatles y el Che; viento y pasto fresco; poetas y vagabundos; Abraxas.
Noche y día no existían, las horas se convertían en aliento y se evaporaban con las risas. Juegos de la copa, abismos de la piel deseada; canciones desafinadas, secretos tontos; Whitman y Sábato.
Éramos lo que ya no seríamos luego.
Éramos demasiado jóvenes.
Éramos primos.

Rosana era hija de un hermano de mi padre. Nuestras familias se veían con frecuencia y jugábamos lo que los niños juegan.
Un día de nuestra niñez mi tío decide irse a vivir a un país lejano. Por unos años no nos vimos, hasta que volvieron como turistas. Y nuestros juegos cambiaron.
Fue ella la que con un beso en la boca lo inició. Recostados sobre la escalera en lo alto del edificio observábamos la ciudad nocturna y, con naturalidad, se incorporó y me besó. Así de simple.

Tu mano, centro del mundo.
En el universo existe un punto en el que habitan todas las cosas.
Así debe ser, porque cuando me tocás
me transformo y me transporto, a ese punto.
Y en él siento todo aquello que es posible de valorar
y me habita todo lo que es posible de existir.

A los quince años mi experiencia en amores era mínima, por esas décadas los de similar edad éramos casi niños o, como mucho, púberes.
No teníamos la más mínima conciencia de lo incestuoso, ni siquiera lo pensábamos. Todo era piel, respiración, pasión ingenua y amor intenso. Y como el control paterno se presentaba de manera severa aun cuando físicamente no estuvieran (presión que también ejercía la gente mayor de la familia, de los vecinos o de la misma sociedad) solamente una vez tuvimos la oportunidad de encontrarnos desnudos en mi habitación. Fue intimidad torpe, aún hoy me pregunto si realmente se rompió su himen (no sólo por el acto mal hecho, inexperto y nervioso, sino también porque a esa edad de la mujer su membrana es muy débil, lo que hace muy difícil sentirlo o comprobarlo).

Mis padres... ausentes por su trabajo. La hora, de mañana. La llegada suya, ansiosa. Fogosidad pre adolescente, envolvente contacto de piel, descubrimientos mutuos, conquista del desierto.
Al momento de la desnudez apremiante, los sexos fueron la novedad buscada, anhelada. Ambos recostados mirando el techo, tímidos ante el inicio. Pero algo comenzó con la boca de cada uno sobre el otro y, por primera vez, sentí el cálido anillo de carne que sus labios me dibujaron en el miembro, llevando vida a mi intimidad.
Luego un intento de unión que dejó mucho que desear, como ya conté. Y poco más.

Sus padres y pequeño hermano se volvieron, ella se quedó. Nadie supo que su intención de quedarse un tiempo más tenía que ver conmigo, solo por mí.
Sucedieron días invernales, realmente hubo intensidad afectiva. Al pertenecer a una época de mucho control por parte de los mayores nuestros encuentros se daban durante el día, tengo muy presente los fines de semana: antes del mediodía llegábamos al centro de la ciudad, almorzábamos en algún restorán, luego íbamos al cine, algo de paseo y finalmente un rato de plaza. Antes de la cena debíamos regresar.
Era el sol sobre nosotros, recostados en el pasto de las tardes en la barranca que se derramaba sobre la gran avenida.
Era el romanticismo del abrazo sin fin en los colectivos que, desde el centro hasta el barrio donde ella vivía con su tía, nos permitía la calentura de estar apretadísimos en alguno de los asientos del fondo, durante la larga hora que se tardaba en llegar a destino.
Era comprar la medalla entera con forma de corazón, partirla al medio y lucir cada uno su mitad colgando sobre el pecho; visible durante nuestros paseos, oculta a la hora del regreso a las respectivas casas.

Tu mano, vientre del aire.
Quimera que habita en la elegancia de su curva gestual;
en la velada grandeza del tránsito por otra piel;
en el claro orden que -como fresco recién pintado-
incita al acercamiento.

Su mano.
La que un día me demostró que el mundo podía ser otro y sentirlo de otra manera.
Ocurría en los bancos de los parques, a la hora temprana de la oscuridad invernal; ocurría en los cines, por las tardes en horarios de trabajo, con poca gente presenciando las películas.
Lo ejercía naturalmente. Su mano sostenía mi destino pre adolescente con agitación, como una segunda voz del viento, arrojándome al abismo del placer con el derrame sobre el pasto de los parques o contra el respaldo del asiento de adelante en los cines.

Poco tiempo pasó, hasta que su padre decidió que volviera al país de residencia. Cartas por decenas, época de misivas doradas, nunca supe que duende cretino se las llevó a algún rincón inalcanzable del universo al desaparecer de mi cajón, sin que sepa yo cuando y de qué manera.
Meses de presente impuesto abrazado a un pasado fantasma, incompleto. Hasta que una última carta llegó, con la noticia de que estaba invitado a pasar un tiempo con ellos en aquel país.
Rosana supo tejer esos hilos invisibles que sólo la mujer ve.

Tu mano, corazón del alba.
Surge desde cada pronta caricia tuya un balance real
entre la magnitud de lo posible y los hechos acumulados.
La persuasión de tu tacto es arrobadora, a la vez que abismal;
con hálito femenino que tiene más de volátil que de carnal.

Partí en el verano del sur. Al llegar al otro hemisferio me encontré con un invierno grato en temperatura, como de otoño en Buenos Aires. Bajé del avión atontado y, al entrar a la sala del aeropuerto, llegó hasta mí en arrebato puro su impetuosidad. Fue un novedoso abrazo.

Los días allí eran así: mi tío levantándose muy temprano para ir a trabajar; Rosana y su madre preparando el desayuno; el pequeño durmiendo hasta tarde. Música de fondo a veces con el sensible tema de Harrison "I'd have you anytime"; sol de invierno sobre el mantel; tostadas, mermeladas, jugo de naranja. Luego del mediodía alguna caminata por el enorme parque cercano y, al atardecer, con el regreso de su padre, íbamos al supermercado o a visitar lugares de diversión. Y si no paseábamos, el simple encanto de la preparación de la cena y sobre la medianoche armar un rompecabezas o compartir cualquier juego de mesa.

La única forma que tuvimos de amor fue obviamente clandestino, se daba en un solo momento: al comienzo del día. Ella era la encargada de despertarme -jamás comprenderé cómo su madre no notaba el juego erótico, o tal vez incomprensiblemente dejaba hacer-.
Su mano me daba los buenos días. Semidormido aún, sentía como abría la puerta de mi habitación y, al segundo, percibía por debajo de las frazadas ese viento interno, creciendo en vértigo implacable de minutos por romperse, hasta hacerme expulsar mi otro aliento, el del éxtasis. Más tarde vendría el desayuno, pero mis comienzos del día así eran.
Cuarenta días casi míticos, todas las mañanas del mundo.

No tuvimos más momentos íntimos que esos, el resto del día ya lo conté. Me he sentido algo egoísta, siempre; porque ella me daba placer y yo no podía retribuírselo. Las mañanas fueron lo más bello de mi estadía allí, de fascinación única e irrepetible.
El derrumbe fue tan repentino como esperable: mi tío se enteró. Y de las pestañas me llevó al aeropuerto para mi regreso.
Rosana era menuda, de cuerpo nutrido pero no obeso, apetecible por donde se la mirara. Melena intensa ondulada, de un negro casi azul. Con una personalidad como de arroyo cristalino a veces; y otras de tormenta tropical. Sonrisa penetrante y manos de belleza superior. 
Lo último que vi de ella desde la escalinata del avión fue su brazo en alto, de lejano adiós. Con el viento en su mano.

George Harrison,
"I'd have you anytime (Te tendría en cualquier momento)"
de su disco triple "All things must pass".
Lo escucho y vuelvo a verla sonriendo tras el vapor del café matinal.


50 comentarios:

  1. Bella y clandestina historia la que compartes con tod@s ..las primas y primos siempre significan mucho , pues quizás no es tan extraño que sean nuestros primeros amores por la cercanía y la curiosidad del saber del sexo a esa edad.
    Me ha encantado volver a leerte de nuevo , espero y deseo que lo hagas más a menudo tus relatos y vivencias nos recuerdan el paso de la vida.
    Un fuerte abrazo, feliz día.

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    1. Gracias Campirela, escribiré hasta donde pueda, las historias reales tienen eso, cantidad limitada.
      Abrazo, que sigas bien.

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  2. Bueno depende de como a sido tu vida así serán las historias que hay en tus recuerdos para ser contadas, y al parecer tu tienes muchas historias en tu recuerdo. mUn abrazo feliz martes.

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    1. Amiga Gladys, no sé si son muchas, pero sí unas cuantas que ya han sido relatadas en este sitio, no queda mucho más.
      Abrazo para vos.

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  3. Una hermosa historia y tu manera de relatarla la convierte en un poema. Que bueno haber vivido el despertar del amor con alguien tan especial. Un abrazo.

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    1. María Rosa, por cierto que era ella un ser especial, tuve la suerte de tenerla en mi entorno y que se haya fijado en mí para darme todo lo que me dio, que fue mucho.
      Abrazo en retribución.

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  4. Oh Navegante, que historia más hermosa. Qué amor más bello. Tu forma de narrarlo es como siempre exquisita, y junto a tí se vive la historia y el momento. Lo cierto es que esos amores jamás se olvidan. Siempre sentirás su tacto.
    Besos :D

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    1. Querida Margarita... muy, pero muy sutil tu comentario. Claro que lo siento.
      Besos para vos.

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  5. Qué relato maravilloso! Pura luz,pura sensualidad, transporta a esas adolescencias donde queríamos conocerlo todo,donde el miedo apremiaba,pero,el deseo,o el tocar lo prohibido era mucho más fuerte que la obediencia.
    Me ha enamorado!
    Un abrazo Navegante! De los relatos más preciosos que te he leído!

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    1. ¡Qué buen comentario lunaroja! Acertado como siempre, la fuerza del amor suele acentuarse con lo prohibido.
      Gracias.

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  6. Un relato intenso, complacencia y dulzura. Momentos sensuales y tiernos. Tu manera de escribir es preciosa como si tuvieras poesías incrustradas al relato. Me encantó leerte nuevo amigo.

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    1. Un verdadero gusto recibirte por aquí, Gracielamar. Te agradezco los elogios, realmente bellos en tu manera de expresarlos.
      Lo nuevo siempre es bueno, mi nueva amiga.
      Saludos.

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  7. Que hermosa historia, amor adolescente que dejo bellos recuerdos inolvidables.... Un gusto leerte, me a llevado tu lectura a otro tiempo que hoy vuelve al leerte....Saludos.

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    1. Muy bonito tu comentario, de sana nostalgia compartida.
      Saludos para vos, Sandra.

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  8. Hola, amigo Navegante!

    Una história muy bién descrita y que nos envolve do princípio hasta ao fim.

    Rosana foi mas una das mujeres, adolescente, neste caso, k te deram tanto placer y tu no tiveste possibilidades de retribuir.

    Nos anos 40, 50 y 60 el amor, el placer era assi. Mi padre y madre también namoraram assi, sempre un poco às escondidas de su padre y madre.

    Estoy imaginado vuestra despedida no aeroporto: Rosana, su cuerpo y su mano, aquela mano, que las manhanas te tinha dado tanto placer.

    La vida es feita destas cosas, singulares, pero k deixam em nós agradáveis lembranças.

    Los tempos cambiaram y no sé se para mejor se para pior. Pienso k provavelmente se passou de 8 para 80.

    Abrazo cordial.

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    1. Amiga CEU, siempre muy interesantes tus comentarios, se nota que lees con compromiso, bien metida en el texto.
      Comparto todo lo que comentas, es muy acertado.
      Otro abrazo, cordial también.

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  9. Quizás la más dulce de tus entradas hermano lobo. Llena de vida y reminiscencias...

    Paz

    Isaac

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    1. Bueno... también tuvimos serias peleas...
      Pero si, con muchas reminiscencias.
      Abrazo, Isaac amigo.

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  10. Estoy segura de que ese rostro, ese cuerpo y esa mano descubrieron "el universo de la sensualidad" y "la magia del misterio del arte"...A partir de ahí habrás seguido en busca de ese universo y ese arte en otros rostros, en otros cuerpos y otras manos...Y en todos ellos, latía la esencia de Rosana, Navegante.
    Profundo y bello relato. Te felicito por ello.
    Mi abrazo y mi ánimo.

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    1. Ma Jesús, tu comentario fue muy a lo profundo de la relación y de lo que dejó para siempre en mi manera de sentir las futuras relaciones.
      Es cierto, se agradece el sacarlo a la luz.
      Abrazo retribuido.

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  11. Tu mano, vientre del aire.
    Quimera que habita en la elegancia de su curva gestual;
    en la velada grandeza del tránsito por otra piel;
    en el claro orden que -como fresco recién pintado-
    incita al acercamiento....

    Estos versos tuyos son pura fuerza, pura poesía....Si, acercarse a aquella, sagrada, misteriosa, mágica "otra piel", si traspasar el Rubicón del no retorno, así es...


    Paz hermano lobo

    Isaac

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  12. Los años locos, los años acariciados por las manos, por el alma, el sol y aquellos amaneceres vibrantes, cuando lo vivido se nubla en el tiempo, y la noche descuelga una estrella para mostrarnos que aún vivimos allí y somos pura pasion en el viento del recuerdo.

    Abrazo

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    1. ¡Precioso comentario querida maría del rosario!
      Gracias, muchas.

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  13. Hola, Navegante!

    Gracias por tu visita y gentis palabras.

    Posto de mês a mês, pke no tengo ni tiempo, ni inspiração. Escrevo cuando sinto necessidade.

    Siempre leio tus respuestas, querido amigo!

    Abrazo y bon fin de semana.

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    1. También yo escribo cuando tengo necesidad, y son pocas esas veces.
      Gracias por estar.
      Abrazo retribuido.

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  14. Hola buenos Dias en primer lugar gracias por dejar tu huella en mi blog, y quedarte también, te he leído y me gusta como expresas lo que sentías o sientes, el primer amor, lleva mucho de inocencia, nuevas experiencia para el gozo de dos que aprenden a amarse en la primicia de estar enamorados me ha gustado mucho tu historia y también escribir cuando se tiene la necesidad, es bueno para uno mismo feliz día saludos de Embrujo

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    1. Hola Embrujo, bienvenida.
      Fue mi primera experiencia de desnudez completa, pero ya había tenido pequeñas historias antes, que relaté bajo el título "Los labios de la lluvia".
      Gracias a vos y saludos.

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  15. Hola Navegante…

    Creo haber leído este texto con anterioridad, aunque nunca está de más repetir, si la historia lo merece. Incluso recuerdo haber comentado respecto a él, a pesar de que por lo que fuere mi comentario no aparece, tal vez fue algo que pensé hacer y se me quedó en el olvido. Recuerdo haber pensado, que en mi familia algo así es muy difícil que se dé, el hecho de tener vinculación sanguínea nos hace rechazar un acercamiento amoroso, desde que tenemos conciencia de la vida la familia es familia. Se dio un caso hace muchos años, escaparon a Inglaterra allá por los años 60 , allí se casaron, ambos primos hermanos de mi padre, todo un escándalo familiar que según me contaron, costó aceptar….Cabezotas!!, Amor en definitiva, y existe la libertad de elección que nos pertenece a cada cual, como derecho, por poco ortodoxo que parezca a ojos de la ética de la norma.
    Por inexperta que pueda parecer la primera vez, es hermosa, la más hermosa que quizá guarda el recuerdo, por ese inmaculado descubrimiento del otro y de ti mismo, por esa iniciación al dar y recibir, donde el placer es un solo universo habitado por dos almas que suben a las alturas fusionándose.
    …y Como siempre gracias por este regalo de letras, me encanta visualizar tu alma poeta incrustada entre la prosa…

    Besos

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    1. Querida Antonia, no había aparecido ningún comentario tuyo antes, quien sabe que ocurrió, yo no vi nada.
      Por todo aquello que comentás me resultó difícil publicar este texto, precisamente por todos esos prejuicios justificados o no. Pero decidí hacerlo porque los tiempos han cambiado y, además, por tener un argumento válido: eramos muy jóvenes.
      Agradecido siempre por tu presencia.
      Besos.

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  16. La adolescencia tiene algo de terrible y algo de mágico. Escribes sobre el deseo, sobre esas mariposas primeras que revolotean en el vientre, lo haces bien. Un saludo, navegante.

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    1. Muy buen comentario María José, gracias por tu visita.

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  17. Que belleza de letras.....saludos Navegante

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  18. un bello placer es leerte y revolcarme en el pudor de tus letras
    felicitaciones y abrazos

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  19. Me encantaria ver tu rostro El anonimato no es bueno Eres un gran escritor disfruta lo que haces y muestrate a la vida

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    1. Eso no es posible ya que podría generar conflictos en las protagonistas de estas historias. Si yo salgo a la luz hay gente que podría quedar dañada. Debo ser muy cuidadoso, no puedo decir quien soy.
      Gracias igual por tu interes.
      Besos.

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  20. Gracias por leerme.....te dejo saludos con mis letras. Gracias Navegante.

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  21. Como puede alguien escribir tan sentido !!! estoy impresionada ,es una delicia leerte y sabes ? leyendo esta historia recordé Los puentes de Madison ...aunque nada tenga que ver ...quizás esa pasión ,un abrazo

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    1. odalys, ¡qué gusto tenerte por acá!.
      Gracias por tu comentario. Y aunque nada tenga que ver con esa película, me gusta que los lectores relacionen con aquello que les despierta sensibilidades.
      Gracias por leer y visitar mis otras publicaciones, cosa que casi nadie hace.
      Abrazo retribuído.

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  22. me gusto el relato, y la frase "En el universo existe un punto en el que habitan todas las cosas." entre otras, igual que mal ese tio, entiendo lo incestuoso pero lo clandestino no debiera ir tan de la mano en esas circunstancias. muy atrapante narrativa de esa fiebre juvenil

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    1. Exacto Michelle, fiebre juvenil. Tipo de amor que sólo existe en determinados momentos de la vida.
      Gracias por leer.

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  23. Excelente y bello relato como los que te he ido leyendo.
    Gracias por plasmar tus vivencias y compartirlas de una manera tan bonita,estoy segura que el recuerdo de tu primer encuentro con la sensualidad jamas se a apartado de tu pensamiento, Rosana sigue contigo George Harrison,
    "I'd have you anytime (Te tendría en cualquier momento)"
    de su disco triple "All things must pass".
    Lo escucho y vuelvo a verla sonriendo tras el vapor del café matinal.
    como lo haces saber en esta frase tan hermosa.
    Debe ser maravilloso ser recordada asi.

    Un placer la lectura.

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    1. Tu comentario, azulgenia, es acertado en cuanto a que ese primer encuentro con la desnudez de una mujer jamás se apartó de mi pensamiento.
      Gracias por tu visita.

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